Desde el sentir... queremos al barrio La Perla por su tranquilidad, sus buenos vecinos, la cercanía al mar y al centro y los chalecitos típicos de la ciudad... ¡impulsemos ese sentimiento!

Desde el pensar... conocemos los chalecitos, queremos protegerlos, cuidarlos... ¡reflexionemos sobre este patrimonio!

Desde el hacer... procedemos a “echar mano” para preservar lo más característico de los chalecitos, sus fachadas... ¡charlemos sobre cómo y quiénes podrán ayudarnos!


¿Cuáles son los chalecitos “estilo Mar del Plata”?


Imagen: En la primera línea se muestran dos villas pintoresquistas de principio de siglo; Ortiz Basualdo (1909) y Devoto (1918). En la segunda línea se muestran dos chalecitos “estilo Mar del Plata” de mediados del siglo XX (1940 y 1945 aprox.) Fuente: Elaboración personal basada en relevamientos fotográficos del 2006/ 2008.
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Los chalecitos “estilo Mar del Plata” construidos principalmente entre 1930 y 1950 son las pequeñas y medianas viviendas que otorgan identidad a la ciudad marplatense, cuyas principales características se condensan en las fachadas o frentes urbanos a través de sus cubiertas de tejas cerámicas, los muros de revoque blanqueado, el uso de piedra Mar del Plata y la madera, con volúmenes articulados que forman el porche y el jardincito. Cada fachada compone un eslabón fundamental del paisaje de la calle y el barrio. Estas características se fundaron desde el pintoresquismo, estilo arquitectónico europeo que se difundió en la Argentina cerca de 1880 como un estilo ecléctico. En lo que respecta a Mar del Plata, en el periodo 1880-1930 el pintoresquismo se articuló con el comienzo del territorio como villa balnearia porteña mediante la construcción de residencias veraniegas o villas de gran porte (como la Villa Ortiz Basualdo de la calle Colón), realizadas por arquitectos e ingenieros mayoritariamente extranjeros. En el periodo 1930-1950 la ciudad balnearia se consolidó y comenzó el turismo masivo. La construcción de villas según las nuevas formas de vacacionar y habitar la ciudad estable, no resultaba acorde a los cambios sucedidos. Más aún con la crisis económica del ´30 que impedía a la burguesía nacional involucrar grandes capitales en las viviendas de veraneo, sumado a que las generaciones devenidas del proceso inmigratorio necesitaban una nueva escala habitacional. Así, se comenzaron a construir chalets más pequeños en terrenos acotados, traducidos de las villas originales y realizados principalmente por constructores e idóneos, muchos de los cuales habían trabajado en esas villas. Con la inauguración de la Ruta 2 en 1938 y las nuevas políticas vacacionales, se generó el “boom” de estos chalecitos “estilo Mar del Plata” que servían para vivir en invierno y alquilar en verano. En estas traducciones las materialidades fueron relevantes y aún hoy constituyen sus rasgos distintivos. Piedras, maderas, ladrillos, revoques, metales y pinturas, trabajados y asociados de una manera particular, resultan los testigos materiales de estos procesos históricos fundantes de nuestra Mar del Plata y La Perla actual.